Por Joaquín Tribolo, Codirector de la Comisión de Sostenibilidad ASG.
En un mundo cada vez más globalizado y consciente de su impacto social, las empresas están llamadas a asumir un rol protagónico en la protección de los derechos humanos. Los conceptos de Compliance, ESG (Environmental, Social, Governance) y Derechos
Humanos se entrelazan de manera indisoluble, formando un tejido complejo que define la responsabilidad social del siglo XXI.
A lo largo del año, la Comisión de Sostenibilidad ASG de la Asociación Argentina de Ética y Compliance ha realizado actividades de intercambio y debate sobre Compliance, Sostenibilidad y Derechos Humanos y a través de este artículo, me gustaría resumir algunas conclusiones y relacionarlas con los resultados del último Informe de madurez de las prácticas de DDHH de las empresas en Argentina, publicado por BDO Argentina.
Derechos Humanos, Compliance y ESG: Un Enfoque Integral
Los Derechos Humanos son un conjunto de libertades fundamentales que pertenecen a todas las personas, sin distinción. El Compliance, por su parte, se refiere al conjunto de normas, políticas y procedimientos que una organización debe cumplir para asegurar su correcto funcionamiento y gestionar riesgos legales, económicos, operacionales y reputacionales. La Sostenibilidad, en tanto, engloba los aspectos ambientales, sociales y de gobernanza de las empresas, buscando un equilibrio entre el beneficio económico, el impacto social y la protección del ambiente y las personas.
Estos tres conceptos están estrechamente vinculados. El Compliance proporciona un marco para garantizar el respeto a los Derechos Humanos dentro de la organización, mientras que la Sostenibilidad integra los derechos humanos como un aspecto fundamental de su enfoque. En otras palabras, el Compliance y la Sostenibilidad son herramientas clave para que las empresas puedan cumplir con su responsabilidad de respetar los derechos humanos a lo largo de toda su cadena de valor.
El Informe de BDO ha revelado un panorama heterogéneo en cuanto a la implementación de prácticas de derechos humanos en las empresas argentinas. Si bien existe un creciente interés en estos temas, aún persisten brechas significativas.
- Desigualdades en la madurez:Las empresas se encuentran en diferentes etapas de madurez en la implementación de prácticas de DDHH. Mientras algunas han avanzado significativamente, otras aún no han iniciado este proceso.
- Déficit en áreas clave:El informe destaca la necesidad de fortalecer la comunicación de las prácticas de DDHH a las partes interesadas y de ampliar los programas de capacitación, concientización y sensibilización y la necesidad de contar con indicadores clave para medir el impacto de las iniciativas en DDHH, sobre todo en los puestos de decisión/ directorios.
- Debida diligencia: un desafío pendiente:La mayoría de las empresas aún no han implementado mecanismos de debida diligencia para evaluar los potenciales impactos de sus decisiones en los derechos humanos a lo largo de toda su cadena de valor.
Estas brechas tienen implicaciones significativas para las empresas. Por un lado, exponen a las organizaciones a riesgos legales, reputacionales y económicos Y por otro lado, limitan su capacidad para atraer y retener talento, construir relaciones sólidas con los Stakeholders y contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.
Y me pregunto, ¿qué rol tiene el Compliance y los Compliance Officer en la protección de los Derechos Humanos?
Los Programas de Compliance pueden desempeñar un papel fundamental en la protección de los derechos humanos. Al establecer normas claras y procedimientos transparentes, las empresas pueden identificar, prevenir y mitigar los impactos relacionados con los derechos humanos. Además, estos programas pueden ayudar a las empresas a cumplir con las leyes y regulaciones aplicables, así como a mejorar su reputación. El Compliance Officer, en su función de velar por el cumplimiento normativo y ético de una organización, tiene un papel fundamental en la protección de los derechos humanos ya que sus responsabilidades van más allá de garantizar el cumplimiento legal; se extienden a la creación de una cultura organizacional basada en el respeto y la dignidad de todas las personas.
Para avanzar hacia un entorno empresarial más responsable, se proponen las siguientes recomendaciones:
- Fomentar la colaboración público-privada: Robustecer y si es necesario, crear espacios de diálogo y colaboración entre el gobierno, las empresas y la sociedad civil para desarrollar estándares y herramientas de implementación.
- Invertir en capacitación:Las empresas deben invertir en la capacitación de sus colaboradores en materia de Derechos Humanos.
- Mejorar la comunicación:Es fundamental comunicar de manera transparente las prácticas de DDHH a las partes interesadas clave.
- Desarrollar Indicadores de impacto:Se necesitan indicadores más robustos para medir el impacto de las iniciativas en materia de equidad de género y diversidad e inclusión.
- Implementar mecanismos de Debida Diligencia:Las empresas deben realizar una evaluación exhaustiva de sus cadenas de valor para identificar y mitigar los impactos de DDHH.
Los derechos humanos son un pilar fundamental del Compliance y la Sostenibilidad. Al integrar estos conceptos en sus estrategias empresariales, las organizaciones pueden construir un futuro más justo y sostenible. Es hora de que las empresas asuman su responsabilidad y contribuyan a un mundo más equitativo.
*Por JoaquínTribolo. Co Director de la Comisión de Sostenibilidad ASG–AAEC.

























