Comisión de Sistemas de Gestión de Compliance | 25/08/2026
El pasado 25 de agosto, la Comisión de Sistemas de Gestión de Compliance llevó a cabo la actividad virtual «Desafíos para la implementación de Sistemas de Gestión Antisoborno», un espacio diseñado para analizar los aspectos prácticos, metodológicos y culturales que implica desplegar un esquema de prevención efectivo en las organizaciones.
La actividad estuvo encabezada por los directores de la comisión, Carlos Rozen y Vanesa Carrafielo, quienes conversaron con Lucía Munafó, Responsable de la Unidad de Integridad, Transparencia y Gestión de Riesgos en Buenos Aires Energía S.A. A través de la experiencia concreta de la empresa, la especialista compartió las claves del proceso de diseño, adopción y consolidación de su marco de integridad.
Durante el encuentro se abordó el alcance de la norma ISO 37001, el estándar internacional de referencia diseñado para ayudar a las organizaciones a prevenir, detectar y hacer frente a los riesgos de soborno. Más allá del marco teórico, el debate se centró en cómo llevar estas directrices desde la planificación hacia la operación diaria, transformando los controles formales en dinámicas de trabajo eficientes.
Uno de los aportes más valiosos de la sesión fue el análisis del caso de Buenos Aires Energía S.A., una empresa cuyo capital accionario pertenece a la Provincia de Buenos Aires. Esta particularidad permitió profundizar en los retos específicos que enfrentan las entidades de propiedad estatal o mixta, donde la interacción con el sector público, la regulación y las expectativas de transparencia demandan estándares de gobernanza especialmente rigurosos.
A lo largo de la conversación, se destacaron tres pilares indispensables para el éxito de estos sistemas:
- Adaptación a la realidad operativa: Se enfatizó la necesidad de evitar estructuras rígidas o preconcebidas. Un sistema antisoborno solo es efectivo si se moldea a la medida de la organización, sus procesos y sus riesgos reales.
- Integración y no aislamiento: Se coincidió en que Compliance no debe operar como una isla burocrática, sino interactuar de manera transversal con áreas clave como Auditoría Interna, Compras, Finanzas y Gestión Humana.
- Cultura e integridad corporativa: Los controles técnicos y los procedimientos resultan insuficientes si no están acompañados por un compromiso ético visible en todos los niveles de la organización.
La actividad concluyó reafirmando que la implementación de un Sistema de Gestión Antisoborno no constituye un fin en sí mismo —ni un mero trámite de certificación—, sino una herramienta estratégica para fortalecer la transparencia, proteger la reputación institucional y consolidar una cultura de integridad duradera.
Si te la perdiste o querés volver a verla, mirá la grabación completa en nuestro canal de YouTube.
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