Paula Honisch, Codirectora de la Comisión de Diversidad y Cultura Ética AAEC.

Recientemente fue publicada la Guía Comparada de Investigaciones Internas (Compliance Latam, 2025) que busca ofrecer un panorama detallado de cómo se estructuran y regulan las investigaciones internas en 18 países de la región, incluyendo también a Estados Unidos y España dentro del relevamiento.
No hay dudas acerca de que no puede existir un Programa de Compliance o de integridad robusto, si este no cuenta con un canal ético (o de denuncias) y con mecanismos que aseguren una gestión efectiva del caso (que al menos implique su tratamiento con profesionalismo, con confidencialidad y con imparcialidad). Para que ello ocurra, es clave, entre otras cosas, que cada organización pueda realizar investigaciones internas que aseguren el respeto de la normativa que resulte aplicable (tanto interna como externa) y compatibilizando los requerimientos en materia de compliance con los laborales.
Por ello, el objetivo de la guía y su aporte al ecosistema de compliance es Comparar marcos regulatorios y prácticas en distintos países para facilitar la toma de decisiones, proporcionando criterios prácticos a considerar al diseñar y llevar adelante procesos de investigación, considerando los riesgos y desafíos que en los distintos países relevados podrían presentarse.
Para poder comparar las reglas de juego de un país a otro, toda la guía está organizada en torno a una serie de preguntas, cada una de las cuales es respondida considerando la legislación local. Estas preguntas se vinculan con: la eventual obligación legal de que una organización cuente con canales de denuncia, los principios generales que debieran regir las investigaciones internas, la facultad de determinar qué denuncias podrían no ser vinculadas, la obligación de proteger a denunciantes frente a represalias, el deber de respetar el debido proceso para poder aplicar eventualmente una sanción, la idoneidad requerida para quienes lleven adelante las investigaciones y la forma en que se compatibiliza el derecho laboral con los estándares de compliance.
Si bien en la guía no se hace un análisis profundo sobre los dilemas específicos que podrían presentarse en cada país, si aborda se tocan los dilemas que enfrenta cualquier organización, donde deben equilibrarse obligaciones legales, expectativas de autoridades y diversas realidades culturales.
Precisamente porque esos desafíos tienen un núcleo común grande, podría pensarse que la guía brinda una hoja de ruta para profundizar el análisis ante casos concretos que impacten en múltiples jurisdicciones. Brindando una herramienta de consulta que podría constituir un punto de partida para discutir cómo alinear marcos regulatorios, prácticas internas y estándares internacionales en beneficio de organizaciones más íntegras y resilientes.
Como dijimos al principio, la gestión de casos y/o de faltas o incumplimientos éticos por parte de una organización es la clave para demostrar que es lo que importa en esa organización. La forma de reaccionar ante una violación ética, es el termómetro para medir si un programa de integridad es robusto y si lo que está plasmado en reglas y procedimientos realmente forma parte de su cultura. De ahí que es clave, no sólo que la organización cuente con canales para conocer eventuales desvíos, sino también con reglas que le permitan llevar adelante investigaciones cuyos resultados no puedan ser luego cuestionados, ni por las partes internas -porque la investigación y la decisión tomada luego de ella fue arbitraria, parcial y/o sin respetarse la confidencialidad, por ejemplo- ni por la justicia, pues a través de esas acciones se pudo haber violado alguna reglamentación. Desde ese entendimiento, entonces, esta guía brinda herramientas para que las empresas puedan seguir profesionalizando sus procesos investigativos y, al mismo tiempo, también puedan seguir fortaleciendo la confianza y protegiendo su cultura y reputación.



























