Por Diego Martínez, Codirector de la Comisión de Compliance & Sector Público
La Asociación Argentina de Ética y Compliance continúa fortaleciendo su colaboración con la Oficina Anticorrupción. En el marco de las recientes reuniones del Observatorio de Políticas de Integridad contribuyó activamente en el diseño, aprobación y difusión de herramientas clave para promover la integridad, la transparencia y la prevención de la corrupción en el sector público.
El Observatorio de Políticas de Integridad (OPI) fue creado por la OA mediante la Resolución OA 13/2024 en septiembre de 2024. Es un espacio que incorpora a la sociedad civil en la construcción, evaluación y mejora de las políticas públicas de integridad.
La AAEC participa de las reuniones periódicas del Observatorio junto a distintas organizaciones de la sociedad civil tales como la Cámara de Industria y Comercio Argentino Alemana, Poder Ciudadano, CIPPEC, ACIJ, Universidad de San Andrés, Fundación Directorio Legislativo, entre otras.
En sucesivos encuentros se analizaron, revisaron y propusieron cambios a la “Guía para la elaboración de Programas de Integridad” y a la “Propuesta de Programa Integral de Formación en Ética Pública” compartidas por la Oficina Anticorrupción.
¡La Guia ya se encuentra publicada!
Durante su revisión, la AAEC jugó un rol activo, contribuyendo a enriquecer aspectos metodológicos de evaluación de riesgos, definición de indicadores y empoderamiento de la función compliance.
Tal como comunicó la OA , la Guía incorpora más de 60 aportes de distintos actores del Observatorio, lo que fortalece su legitimidad y diversidad de perspectivas. Provee un enfoque metodológico completo para el compliance estatal que abarca desde la planificación, diseño y puesta en marcha, hasta evaluación y mejora continua.
El próximo paso es la publicación de la Propuesta de Programa Integral de Formación en Ética Pública, que ya fue revisada en el marco del Observatorio y será publicada próximamente por la OA. Esta iniciativa busca renovar metodologías, hacerlas más prácticas y realistas, con adaptación a medida según la jerarquía, responsabilidad y riesgo en cada organización estatal.
Independientemente del trabajo de la OA y de la colaboración de la sociedad civil, que estos instrumentos tengan utilidad práctica dependen del ejemplo del máximo nivel y el compromiso de las autoridades públicas. Es deseable que cada organismo -tomando las pautas de la Guía y el Programa- defina sus propios programas de integridad y fomente la capacitación ética de sus integrantes.
Además, más allá de la importancia de la integridad en el nivel federal, es clave la coordinación con las agencias anticorrupción de cada provincia para asegurar que estas iniciativas se expandan en todo el país.
Del mismo modo, y tal como lo comentamos en la última reunión de la Comisión de Compliance en el Sector Público con la experta Miriam Ivanega, el Poder Judicial tiene mucho por hacer en materia de compliance público.
La AAEC reafirma su compromiso de seguir aportando en este espacio de diálogo y construcción colectiva. Continuaremos colaborando activamente en las próximas reuniones del Observatorio, contribuyendo con la mirada del sector de compliance para que las herramientas impulsadas por la Oficina Anticorrupción se traduzcan en programas efectivos, sostenibles y de alto impacto en las organizaciones públicas.


























